Córdoba: el PJ bajó el tono de la disputa con Alejandra Ferrero y busca normalizar la actividad legislativa
El oficialismo descomprimió el enfrentamiento con la jefa del bloque radical, en medio de las negociaciones para retomar las sesiones en la Legislatura. La controversia se originó por la situación de Omar Ludueña, un empleado legislativo detenido e imputado en una causa por delitos contra la integridad sexual.
La disputa entre el peronismo cordobés y la oposición por la situación de Alejandra Ferrero sumó un nuevo capítulo en la Legislatura provincial. Después de semanas de fuertes cruces políticos, el oficialismo optó por moderar su estrategia contra la jefa del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), en un intento por reducir las tensiones y facilitar la vuelta a la actividad parlamentaria.
El conflicto se había profundizado a partir de la detención de Omar Manuel Ludueña, empleado legislativo vinculado al espacio radical e imputado en una causa por delitos contra la integridad sexual. El peronismo reclamó que Ferrero se apartara preventivamente de su banca hasta que se esclarecieran las circunstancias del caso.
La ofensiva del oficialismo incluyó cuestionamientos políticos y una iniciativa impulsada por el legislador Leonardo Limia, quien planteó la necesidad de que la dirigente radical asumiera responsabilidades institucionales por la situación de su colaborador.
Una pelea atravesada por otros antecedentes
El enfrentamiento también quedó ligado al caso de Ramón “Cañito” Flores, el exlegislador cuya situación había generado reclamos de la oposición por los antecedentes judiciales de personas vinculadas a su entorno.
Desde el peronismo sostuvieron que la UCR aplicaba un criterio diferente frente a situaciones que, a su entender, tenían puntos en común. El radicalismo rechazó esa comparación y defendió la actuación de Ferrero, quien sostuvo que había recurrido a las autoridades correspondientes cuando tomó conocimiento de la denuncia contra Ludueña.
La controversia escaló hasta afectar el funcionamiento de la Unicameral, con sesiones frustradas por falta de quórum y fuertes cuestionamientos entre los distintos bloques.
El desafío de recuperar el funcionamiento legislativo
La decisión de moderar la confrontación busca evitar que el conflicto continúe condicionando el tratamiento de proyectos y la agenda parlamentaria. La normalización de las sesiones aparece como una prioridad después de varias semanas marcadas por la disputa entre el oficialismo y la oposición.
Sin embargo, las diferencias políticas siguen abiertas. Mientras el PJ reclama responsabilidades institucionales por el caso Ludueña, los bloques opositores cuestionan el procedimiento impulsado contra Ferrero y advierten sobre sus consecuencias para el funcionamiento democrático de la Legislatura.
El desafío será encontrar una salida que permita recuperar el debate parlamentario sin que la disputa política vuelva a bloquear la actividad del cuerpo.