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Un día 13 de mayo se retiraba de la práctica profesional del básquetbol Marcelo Milanesio y lo hacía en el polideportivo Carlos Cerutti de la ciudad de Córdoba, con un título ante Estudiantes de Olavarría. Ese día del año 2002 dejó marcada una de las fechas más importantes para el deporte cordobés y nacional con el retiro de uno de los grandes símbolos del básquetbol de nuestro país.

A 18 años de ese momento, el entrenador Horacio Seguí; uno de sus compañeros históricos, Diego Osella; y su socio dentro de la cancha, Héctor Oscar Campana, recordaron momentos del 9 del equipo “griego”. En diálogo con Cadena Centro, los tres dejaron impresiones sobre algunas historias del Gran Capitán en su carrera basquetbolística.

Horacio Seguí (técnico campeón con Atenas en la temporada del retiro): “Milanesio nunca fue un líder de grupo, por lo menos lo que a mí me tocó o lo que yo hablé con él. Siempre fue un líder de juego, dentro del campo, un ídolo total e irreprochable jugador, loco de hacer su trabajo y me ayudó muchísimo con los juveniles. Hicimos un pequeño programa en donde Marcelo estaba dos horas antes del entrenamiento diario con los chicos y a veces se quedaba más tiempo después, hicimos un núcleo de juego muy cerrado y convencido. Marcelo ya había decidido retirarse, lo terminaron convenciendo de quedarse y tuvo que empezar de cero con su espíritu por jugar. Tuvo mucho apoyo de Bruno (Lábaque) y de los jugadores más jóvenes y terminó jugando en un altísimo nivel. La final con Estudiantes de Olavarría me dejó mucha tranquilidad por el convencimiento de lo que Marcelo y el equipo estaban haciendo y de que intentaba mejorar día a día para terminar siendo un gran campeón. Marcelo es un ídolo de Córdoba, es una historia que no se va a acabar nunca y está bien que así sea”.

Diego Osella: “Cuando llegué a Atenas me recibió, me hizo sentir uno más, me dio muchas oportunidades para crecer al lado de él, hice mucho de mi carrera en Atenas y en la selección junto a Marcelo y con sólo nombrarlo se sabe lo importante que ha sido para el deporte de la provincia y el deporte argentino. Es un jugador que se destacó por su personalidad, por su talento, por ser tan ganador y dejar de lado su egoísmo para el beneficio del equipo. Él siempre estaba pensando en el bienestar del equipo y en ganar”.

Héctor Oscar Campana: “He jugado con muchísimos grandes jugadores, pero Marcelo ha sido mi compañero me lo robo un poco para mí, porque hemos tenido un feeling especial. Es un amigo con todo lo que eso significa, tengo la suerte de poder disfrutarlo mucho más hoy lejos del deporte que cuando estábamos en el deporte y eso es muy importante, más allá de lo que conseguimos deportivamente. Hoy lo disfruto humanamente por lo que es, no tengo dudas que para Atenas y el deporte de Córdoba y argentino, en general, es uno de sus grandes ídolos. Tuvo una conducta intachable, de las mejores trayectorias y una gran identificación con Atenas y con el básquetbol cordobés”.

Además, “Pichi” contó: “Fue cuando comenzó el campeonato del ´88, jugábamos en Mar del Plata, no me acuerdo si contra Quilmes o Peñarol, comíamos en el club y después nos íbamos caminando al hotel por Avenida Luro. Teníamos que hacer una cuadra y doblábamos a la derecha, una cuadra y media y estaba el hotel. Nos fuimos caminando con Marcelo, hablando del partido y del torneo, charlábamos de mi recuperación, yo venía de una operación de rodilla, y cuando nos dimos cuenta habíamos caminado como treinta cuadras y nos faró el mar sino seguíamos. Imaginate, esa era la pasión que compartíamos con Marcelo”.