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Glorioso día para el básquet argentino con un partido legendario. Épico. Inmortal. El seleccionado argentino  jugó un partidazo y se impuso 80-66 a Francia, en una de las semifinales del Mundial de China. Y accedió a su tercera final mundial: el domingo a las 9 de Argentina enfrentará a España.

 

Luis Scola fue la clave del equipo argentino, con 28 puntos. El equipo defendió como los dioses y llega invicto a la gran definición.

Desde el salto inicial, Argentina se adueñó del partido con la marca. Aunque el equipo nacional tiene una de las mejores defensas del Mundial, sorprendió a Francia en el arranque. A los galos le costó tirar al aro, mientras Scola anotó en corrida para sacar ventaja 10-2.

Volvió el base cordobés al parqué, Argentina recuperó su intensidad defensiva y respondió con un parcial de 8-0 y recuperó el mando 31-24, sacando ventaja con sus corridas.

Argentina siguió siendo el dueño del partido porque manejó los tiempos e incomodó a los galos que no pudieron imponer el físico, y apeló más al individualismo de su goleador Evan Fournier (9 tantos) para mantenerse cerca en el tanteador.

El equipo de Hernández, muy claro en sus ideas, cerró mejor y con un triple de Campazzo se fue al descanso ganando 39-32.

Nunca bajó la intensidad. Jamas aflojó con la entrega el elenco nacional. Forzó a Francia a confundirse, a jugar incómodo. Y, además, siempre encontró a un jugador para anotar.

La selección llegó a sacar 15 de ventaja, mientras crecía la frustración de los franceses, que se reflejaba en el rostro de los jugadores y en el de su entrenador. Con mucha claridad, Argentina mantuvo el mando 60-48 cerrando el tercer segmento.

En el cuarto final siguió con el plan de juego, sin dejar entrar en ritmo al seleccionado europeo. Y, cada vez más dominador, llegó cómodo a la victoria para sacar pasaje a la finalísima.

Reviví la victoria de Argentina con el relato de Jorge «Cacho» Mercado

 

Texto: lavoz.com.ar